2021, el sexto año en que más se calentó la Tierra desde que hay registros

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Anomalía de calentamiento o enfriamiento de la Tierra entre 2017 y 2021 | NASA

El aumento de temperatura promedio global de la superficie terrestre en 2021 empató con el de 2018 como el sexto más alto registrado, según análisis independientes realizados por la NASA y la agencia de meteorología estadounidense, la NOAA.

El calentamiento de la Tierra se sigue acelerando en la última década. Datos de la agencia europea, ESA, confirman además que 2021 fue el quinto año más cálido de la historia, en términos absolutos, donde el récord lo sigue manteniendo 2016. La NASA se centra en la medición de anomalías de temperatura, es decir, cuánto calor de más o de menos hace en una región o todo el globo respecto a un periodo amplio de referencia.

Las dos mediciones implican que se mantiene la tendencia de calentamiento a largo plazo del planeta. Las temperaturas globales en 2021 estuvieron 0,85 grados por encima de la media del período de referencia de la NASA, según el Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la agencia espacial. La NASA utiliza el periodo 1951-1980 como línea de referencia para ver cómo cambia la temperatura global a lo largo del tiempo.

En conjunto, los últimos ocho años son los más cálidos desde que comenzaron los registros modernos en 1880. Según el registro de temperaturas, la Tierra en 2021 estuvo alrededor entre 1,1 y 1,2 grados más caliente que el promedio a finales del siglo XIX, el inicio de la revolución industrial. El límite tolerable de calentamiento de la Tierra para que la emergencia climáticas se torne incontrolable es de 1,5ºC.

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“La ciencia no deja lugar a dudas. El cambio climático es la amenaza existencial de nuestro tiempo”, ha explicado el administrador de la NASA, Bill Nelson, en la presentación del informe, este jueves. “Ocho de los 10 años más cálidos de nuestro planeta se produjeron en la última década, un hecho indiscutible que subraya la necesidad de una acción audaz para salvaguardar el futuro de nuestro país y de toda la humanidad”

Un calentamiento impulsado por la actividad humana

Esta tendencia de calentamiento del planeta se debe a las actividades humanas que han aumentado las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero a la atmósfera, como el metano –gas natural–. El planeta ya está viendo los efectos: El hielo marino del Ártico está disminuyendo; el nivel del océano está subiendo; los incendios forestales son cada vez más graves; los patrones de migración animal están cambiando. “Entender cómo está cambiando el planeta y la rapidez con que se produce ese cambio es crucial para que la humanidad se prepare y adapte a un mundo más cálido”, apuntan desde la NASA.

Estaciones meteorológicas, barcos y boyas oceánicas en todo el mundo registran la temperatura de la superficie de la Tierra y sus océanos durante todo el año. Estas mediciones terrestres del planeta se validan con datos del instrumento AIRS del satélite Aqua. La comunidad científica analiza estas mediciones utilizando algoritmos para lidiar con las incertidumbres de los datos.

La NASA compara esa temperatura media global con su periodo de referencia para hacer el cálculo. Ese rango de años incluye patrones climáticos y temporadas inusualmente cálidas o frías debidas a otros factores, lo que asegura que abarca variaciones naturales de temperatura de la Tierra.

Después, se refleja en un mapa. Cuanto más rojo, más anómalamente cálido ha sido el año respecto al periodo de referencia. Cuanto más blaco-azul, más frío. Ya casi no hay regiones en azul. Pero destaca una misteriosa mancha azulada debajo de Groenlandia. Año tras año, últimamente. Y no apunta a buenas noticias.

Indicios de un océano que se para por el calentamiento global

Muchos factores afectan a la temperatura media de un año determinado, como los patrones climáticos de La Niña y El Niño en el Pacífico tropical. Por ejemplo, 2021 fue un año de La Niña y los científicos de la NASA estiman que pudo haber enfriado las temperaturas globales unos 0,06 grados Fahrenheit (0,03 grados Celsius) respecto a lo que habría sido el promedio.

Un estudio publicado en febrero de 2021 en Nature Geosciences viene a sumar evidencia sobre un fenómeno preocupante: el Atlántico se está parando. En concreto, la corriente AMOC (cuyo motor es la corriente del Golfo) que, como una correa, nos trae aguas cálidas desde el golfo de México hasta las costas europeas. La que nos protege de episodios fríos.

Su velocidad ha descendido tanto que está en su punto más débil de los últimos mil años. El nuevo estudio, de equipos del Instituto Postdam (Alemania), de la Universidad de Maynooth (Irlanda) y del University College de Londres (Reino Unido), han tirado de huellas del pasado, antes de que se pudieran medir con precisión las corrientes del Atlántico.

Que se frene, lo cual no sería nuevo, es importante. Para la física y meteoróloga Isabel Moreno, la corriente transporta calor hacia el norte, siendo fundamental para entender el clima en Europa. De hecho, “algunos estudios ligan etapas frías en esta zona del planeta con una corriente de retorno del Atlántico Norte más debilitada”.

“Cuando la superficie del océano se calienta, el calor penetra en las capas más profundas, por lo que todo el océano se está calentando”, también explica a Newtral.es el oceanógrafo Cheng Lijing (Instituto de Física Atmosférica de Pekín), autor de otro estudio. “Las corrientes se alteran”. O, paradójicamente, se enfrían. 

En general, un análisis separado e independiente de la NOAA también concluyó que la temperatura global de la superficie en 2021 fue la sexta más alta desde que se empezaron a llevar registros en 1880. Los científicos de la NOAA utilizan gran parte de los mismos datos brutos de temperatura en su análisis y tienen un periodo de referencia (1901-2000) y una metodología diferente. En resumen, no hay duda sobre esta anomalía de calor, donde lo peor se centra en las latitudes más al norte.

Con este calentamiento, ¿por qué no todos los años son los más cálidos de la historia?

La temperatura de la Tierra varía cada año debido a las muchas interacciones entre el suelo, el aire y el océano. Estas conexiones complejas influyen en el clima y las temperaturas a nivel regional y mundial. Una de estas interacciones es El Niño-Oscilación del Sur. Un fenómeno natural en el que las transferencias de calor entre el Pacífico y la atmósfera provocan fluctuaciones de temperatura y precipitaciones en todo el mundo.

La Niña, la fase más fría de este fenómeno, generalmente conduce a patrones climáticos que reducen la temperatura promedio de la Tierra, pero va con un ligero retraso de meses. Así es como un evento de La Niña a principios de 2021 condujo a un año más frío de lo que habría sido de otra manera, en particular más frío que 2020 o 2016, los años más cálidos registrados.

La ciencia predice que debido a que La Niña reapareció a fines de 2021, su influencia de enfriamiento probablemente afectará las temperaturas en 2022. Aún así, incluso con estos fenómenos, 2021 es consistente con la tendencia de calentamiento observada a largo plazo. Las temperaturas globales están aumentando a un ritmo que el planeta no ha experimentado en milenios, según la NASA. Es decir, aunque los ciclos climáticos a corto plazo pueden afectar a cualquier año, las tendencias de calentamiento siguen siendo muy claras y crecientes, exigiendo estrategias de adaptación a extremos climáticos.

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