Se nos ha ido Pedro Padilla. Ecologista desde muy joven, las Lagunas de Ruidera fueron su objeto de deseo, amor y devoción. También de defensa a ultranza frente a la inoperancia de los poderes públicos, indulgentes a los planes de desarrollo agrícola, la expansión urbanística y la presión turística, imposibilitando, hasta el día de hoy, la gestión integral y sostenible de un enclave de excepcional valor, belleza y raigambre cervantina.
Su participación, como representante ecologista en la Junta Rectora del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera en la década de 1990, constituía un contrapunto a unas sesiones regidas por la complacencia, el conformismo, el cortoplacismo y la falta de sensibilidad – hacia los problemas del parque – de la mayoría de miembros de ese órgano (Gobierno regional, ayuntamientos, centrales agrarias y empresarios de hostelería). A pesar de denunciar sin tapujos la situación del humedal, Pedro era respetado y bien considerado por quienes precisamente fueron objeto de sus críticas, a veces mordaces pero sin perder el rigor y la compostura.
La pasión por la naturaleza de Pedro tenía otras derivadas, como la observación y estudio de aves, en particular las rapaces diurnas (llegando a participar en censos de algunas especies, como del Aguilucho lagunero). Pero sin duda, fueron los caminos públicos los que le abocarían a una intensa y fructífera relación con el paisaje y el territorio (desde hace años con Zancajos, la asociación senderista de su pueblo, Argamasilla de Alba), ya se tratase de las Lagunas de Ruidera, Cabañeros, la Sierra de Alcaraz, Sierra Mágina, Sierra Nevada, Despeñaperros, los Pirineos, Ordesa o los Picos de Europa (viniendo de un Lugar de La Mancha, qué menos que desquitarse de la aplastante horizontalidad de la llanura, surcando riscos, cantiles, canchales y cumbres).
La práctica de la bicicleta de montaña y el senderismo le conduciría, inevitablemente, a la toma de conciencia ¿o fue al contrario?) en torno a los caminos públicos, acribillados de vallados cinegéticos y ganaderos, desviados, cortados y usurpados por un anacrónico latifundismo, a menudo en clara connivencia con las autoridades. En 2012, los intentos de cerramiento de casi 4.000 hectáreas de monte de la finca de El Lobillo, propiedad de Juan Abelló, en el término municipal de Argamasilla de Alba, activaría la creación de la Coordinadora para la Defensa de los Caminos y Montes Públicos (en la que Pedro jugaría un papel crucial) que, conjuntamente con Ecologistas en Acción de Ciudad Real y el Ayuntamiento de Argamasilla de Alba, conseguirían frenar.
Unos años antes, se significaría en la oposición social al proyecto de campo de golf en la finca de Las Pachecas, finalmente desechado, previsto en una de las mejores zonas de monte mediterráneo, a pocos kilómetros de Argamasilla de Alba.
También tuvo protagonismo en la plataforma vecinal surgida a raíz del anuncio del Ayuntamiento de Argamasilla de Alba de privatizar la gestión municipal del agua, que lograría echar para atrás, en un momento de delirio neoliberal y de desvalorización de los servicios públicos y recortes.
Antes de Ecologistas en Acción, Pedro fue miembro de la asociación Cabañeros y del Colectivo Ecologista Retama de Argamasilla de Alba (que cedería su nombre para la cabecera de la revista de Ecologistas en Acción de Ciudad Real). De hecho, estuvo presente en Anchuras en las manifestaciones en contra del proyecto de campo de tiro del Ejército del Aire.
Gran parte de su vida laboral la desarrolló en el Departamento de Cultura del Ayuntamiento de Argamasilla de Alba. Muy reconocido, impulsó con notable éxito las jornadas cervantinas, así como los denominados juicios críticos literarios de Los Académicos de la Argamasilla. Su base de operaciones no se movería casi nunca del Centro Cultural Casa Medrano (del que sería su director y en cuya encomiable rehabilitación tuvo mucho que ver), donde se encuentra la Biblioteca Municipal y la célebre Cueva de Medrano, en la que se cree que fue recluido Miguel de Cervantes.
Independiente e insobornable, no mostró ningún apego o apetito por el poder. Inteligente, muy competente, eficiente, excelente dinamizador, metódico y trabajador. Buen orador y con excelentes dotes para la escritura, tenía una sugerente voz de locutor de radio. Puede decirse que Pedro era, ante todo, un verdadero seductor.
Pedro nos ha dejado tristes y huérfanas. A Pura, su pareja de toda la vida y a su hijo Pablo. A las respectivas familias del Club senderista Zancajos y a la de Ecologistas en Acción. A tanta gente que tuvo la inmensa fortuna de conocerle y estar a su lado.
Su huella, impronta y recuerdo son ya imborrables.
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4 months ago
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