De la variante británica a las sudafricana o brasileña: las mutaciones importantes

1 month ago 16

Variantes: un mutante galimatías de cifras y letras. La perorata genética de que está hecho el coronavirus SARS-CoV-2 cambia constantemente. Sus 29.903 caracteres forman el texto en que está escrito el libro de instrucciones del virus. Y el cada copia puede cambiar algo, mutar, generalmente, sin consecuencias. Pero las cosas han cambiado, según ha arrancado 2021.

Aunque Europa –con razón– sigue atentamente la variante británica (que hay quien considera cepa distinta), esta no contiene una de las mutaciones que, según estudios preliminares, escapa de la detección y neutralización de los anticuerpos.

Esta es la ‘matrícula’ de mutación que preocupa: E848K y no está en la variante británica. Nuestras defensas, inducidas o no por las vacunas, ¿podrían no ser eficaces frente a variantes con esta y otras mutaciones a la vez?

Empecemos por llamarlas por su nombre. Las mutaciones no son las variantes. Están dentro de cada una de ellas. Y una mutación puede ser compartida por distintas variantes (en este texto, las verás en cursiva) .

A las variantes se las suele denominar por el país donde aparentemente surge por primera vez, lo cual no deja de tener algo de estigmatizador (a España le tocó el pasado verano, ante la que se impuso aquí y en Reino Unido). Pero nada más azaroso que una mutación exitosa que termine definiendo una variante.

Cada mutación, por su parte, se suele designar con una letra, tres números y otra letra. Y las letras no son más que moléculas (aminoácidos) que cambian espontáneamente o se borran. A esos cambios los llamamos mutaciones. Así hay que leer la ‘matrícula‘ de cada mutación:

taxi mutante
Mutaciones en una variante del coronavirusMutaciones en una variante del coronavirus. El taxi sería la variante británica, B.1.1.7.

Las mutaciones producidas en la zona del genoma que fabrica las puntas del virus, llamadas ‘S’, son las que reciben más atención. No tiene por qué pasar nada, pero es cierto que es la parte sensible. El talón de Aquiles a por el que vamos con las vacunas es justo ese. Si cambia demasiado, pueden dejar de funcionar.

Británica: hasta el doble de contagios, más mortalidad

El primer ministro británico Boris Johnson anunció este 22 de enero que hay «evidencias» de que la variante que se ha impuesto allí «está asociada a un mayor nivel de mortalidad«. Según datos preliminares recogidos por el Grupo Asesor de Virus Emergentes (NERTAG), con la variante anterior morían unos 10 de cada 1.000 mayores de 60 años infectados. Ahora fallecen 13, promediando observaciones del Imperial College y del Hospital de Exeter en un 10 % de los pacientes con peor evolución.

El premier británico no aclaró si ocurre por los efectos colaterales del colapso asistencial vivido en parte del país, porque ha infectado a más población vulnerable con mayor cargas virales o por un cambio observado en la propia biología del virus.

De la británica preocupa su transmisibilidad. De la sudafricana y brasiñela, que escapen de los anticuerpos que las neutralizan.

La variante británica tiene varias mutaciones (matrículas distintas) en la ‘S’ del virus. En concreto, algunas en la parte que entra en contacto con la puerta de las células y también los anticuerpos que lo neutralizan. Esa zona, que es como la punta de la llave, donde están las muescas que encajan, se llama dominio de unión al receptor (RBD, en nomenclatura en inglés), estudiado preliminarmente por un equipo de Seattle.

Se ha calculado “que infecta entre un 30 % y un 50 % más que la predominante hasta que se impuso”, recuerda desde el European Molecular Biology Laboratory (EMBL) en Barcelona, la viróloga María Bernabeu.

Se ha asociado una mutación (aunque seguramente sean más) a su capacidad para transmitirse mejor entre personas: la N501Y (alias ‘Nelly’). Esta mutación se ha visto en otras variantes meses antes. Los CDC de EE.UU. creen que puede convertirse en dominante en marzo, según los modelos que manejan. Algo similar a lo referido este 21 de enero por Fernando Simón, para España.

María Bernabeu explica a Newtral.es que desde el primer caso de B.1.1.7 hasta que se nota su impacto en el número total transcurre un tiempo considerable, “cerca de dos meses, en particular en presencia de otras variantes circulantes del virus”.

Los CDC apuntan a que con la vacunación “las trayectorias tempranas de la epidemia no cambian”, aunque esperan que para cuando se vuelva dominante, se empezará a notar su impacto, más si se vacuna con una Rt inferior a 0,9. España, de media, ha llegado a mediados de enero con una Rt de 1,2.

Pero si que un virus se transmita más fácilmente es un problema –del que el CDC de la Unión Europea ya ha avisado a los estados–, el hecho de que escape a una vacuna o fomente las reinfecciones es un problemón.

Y eso no lo tiene la variante británica, ni su característica mutación N501Y. Pfizer y Moderna han asegurado que sus vacunas seguirán funcionando. La cosa cambia si miramos a otras dos partes del mundo.

Entonces, ¿en qué variantes está la mutación que más preocupa?

Se llama mutación E484K (alias ‘Erik’) y está en la variante que se ha extendido por Sudáfrica (501Y.V2) y una de las que ha dominado la Amazonía de Brasil (P.1). “Preocupa Erik porque, no sólo se asocia a una mayor capacidad para contagiar y reproducirse, sino que parece escaparse de la neutralización de los anticuerpos entrenados con otras variantes”, señala desde la Universidad Autónoma el virólogo José Antonio López-Guerrero.

Esto puede comprometer la efectividad de las vacunas actuales, que producen en nuestro cuerpo esas proteínas ‘S’ del virus para que las defensas aprendan a atacarlo cuando se lo encuentren en el SARS-CoV-2 de verdad.

Así está el panorama de variantes a las que venimos siguiendo con atención desde después del verano, en que una variante dominaba Europa, tras haber mutado el virus que salió de Wuhán para hacerse más eficaz a la hora de contagiar (por cierto, si crees que esto es un tremendo combo de nomenclaturas liosas y estigmatizaciones nacionales, no eres la única persona en pensarlo) :

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Con todo, el vacunólogo Carlos Martín Montañés, que lleva más de una década desarrollando una vacuna contra la tuberculosis, explica a Newtral.es que “la proteína de la punta ‘S’ es tan grande que se necesitarían muchas mutaciones para escapar por completo de los anticuerpos”. Lo cual no quita para que pueda haber sorpresas.

E484K, la barba postiza del virus en Sudáfrica y Brasil

Si la ‘S’ ya no es tan ‘S’… es como si el virus se hubiera camuflado, escapando de los anticuerpos. Al menos en laboratorio, que es cómo Rino Rappuoli y su equipo ha investigado el papel de la mutación E484K. Por ahora, sus resultados preliminares han sido publicados en un repositorio abierto, no en una revista científica revisada por colegas.

Pero todas las personas expertas consultadas por Newtral.es coinciden en que Rappuoli, que trabaja para GSK, es un científico solvente y fundamenta bien sus datos. Si bien, el experimento que ha hecho tiene sus limitaciones.

Esta semana, otro trabajo preliminar ha hecho saltar algunas alarmas. Esta vez, no con una mutación en concreto, sino con la variante sudafricana. Investigadores de aquel país liderados por Penny L. Moore han demostrado que cuando al coronavirus de 44 pacientes con la variante 501Y.V2 se les exponía a anticuerpos guardados (plasma) de personas que habían pasado la enfermedad hace meses (o sea, con otras variantes antiguas), el coronavirus seguía replicándose en la mitad de los casos.

Parte del informe semanal de la OMS con los países donde se han encontrado las variantes británica (naranja) y sudafricana (turquesa) o las dos

Estos dos estudios preliminares apuntan a que variantes como la sudafricana 501Y.V2 o la brasileña P.1 (B.1.1.248) han aprendido a escapar de los anticuerpos a base de tener una o varias mutaciones que funcionan como un disfraz que despista a las defensas. Seguramente, la más relevante sea la E484K, que debe de actuar como quien se pone una barba postiza y gafas de sol para dar esquinazo a quien le persigue.

La doctora Bernabeu advierte que “estamos siguiendo ahora a tres variantes pero seguramente van a aparecer muchas más en el futuro, es importante que estemos un paso por delante de la evolución del virus. Tenemos que secuenciar más”.

Las buenas noticias: “la policía no es tonta”

“Si tuviera que apostar ahora mismo, diría que las vacunas seguirán siendo efectivas para las cosas que realmente importan: evitar que la gente enferme mortalmente”. Así de contundente se muestra Jeremy Luban, virólogo de la Universidad de Massachusetts Worcester (EE.UU), en un artículo de Nature del 7 de enero.

No todo está perdido si se corfirma que la mutación E484K escapa del radar de los anticuerpos. Primero, porque “no habría que empezar de cero a desarrollar nuevas vacunas”, apunta Martín Montañés, en alusión a las actuales producciones de ARN mensajero (Pfizer o Moderna) y adenovirus (Oxford o Sputnik), con futuras reformulaciones sencillas.

Segundo, porque no todas nuestras defensas dependen de los anticuerpos neutralizantes, que es lo que por ahora se está midiendo con más precisión en relación

“El sistema inmunitario es una de las cosas más fascinantes y difíciles de entender del cuerpo humano”, enfatiza Bernabeu, en alusión a que, aunque los anticuerpos dejen de funcionar ante una nueva variante o cepa, las defensas del organismo siguen teniendo cierto nivel de entrenamiento.

Es decir, que puede que incluso vacunas que no induzcan a una producción de anticuerpos neutralizantes específicos contra una variedad del coronavirus, sí que puede servir de entrenamiento a células como los linfocitos, con memoria para recordar al virus.

La inmunóloga y epidemióloga Margarita del Val (CBMSO-CSIC) recuerda que “ningún coronavirus ha escapado de la inmunidad natural y se espera eso de la vacunación, que para mí es comparable, pero si se vacuna con una dosis bajísima la protección será menor”.

Pero esta es una dinámica de policías y ladrones. Al final, las vacunas tratan de entrenar a las defensas para que puedan “reconocer a distintos puntos del virus”, añade Martín Montañés. “También es cierto que todo se complica con un número tan alto de contagios en tan poco tiempo”. Hay que perseguir al ladrón por muchos sitios y con varios camuflajes.

Este es un momento crítico. “Que la vacunación masiva haya empezado con una transmisión del virus tan amplia no era lo más deseable”, recuerda López-Guerrero. Primero, porque va a ser más complicada su administración y seguimiento de posibles casos en vacunados. Después, porque la vacunación someterá “a presión adaptativa al virus”, en su opinión.

La vacuna pone al virus ante una situación muy dura, pero no necesariamente hará que surjan más variantes respecto a cómo lo hacen muchas infecciones.

Margarita del Val, CBMSO-CSIC

“La vacuna es una barrera y eso puede hacer que proliferen variantes que se resistan a a la vacunación. El virus se enfrenta a una situación dura, que es la presencia de anticuerpos, pero no más dura que cuando se ha pasado la infección de manera natural”, matiza Margarita del Val. Y de esas van casi 98 millones en el mundo, dejando 2 millones de muertos.

“La vacuna no tiene por qué potenciar que surjan más variantes”. La doctora pone como ejemplo la exitosa vacunación masiva del sarampión, cuando se dispuso de ella.

Martín Montañés es también optimista: “Con vacunas no ha habido resistencias víricas. El virus va a mutar cada 10 millones de veces, pero necesitas muchas mutaciones en muchos lugares para que haya una ventaja adaptativa”.

Del otro lado, en una entrevista con The British Medical Journal, Andrew Pollard, que dirige los ensayos de la vacuna de Oxford, dijo que el período crucial es cuando muchas personas se vacunan, ya que esto pone al virus bajo mucha presión.

“Cuando eso sucede, algunos virus simplemente no pueden competir contra esa inmunidad”. ¿Mutará más o será su fin? “Con este coronavirus, aún no sabemos la respuesta, y es por eso que la vigilancia será clave este año para asegurarnos de que el virus no escapa”. Hasta entonces, la única receta para evitar desagradables mutaciones: frenar la transmisión.

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