El perfil del consumidor de carne: hombre, jubilado, y de clase alta

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cosumidor de carne

En los últimos meses el sector cárnico y la carne han sido objeto de polémicas. Entre los asuntos que se han tratado, uno de ellos han sido los hábitos de consumo. En España se come el doble de carne de lo recomendado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan). Pero ¿cuál es el perfil del consumidor de carne?

El ministro, Alberto Garzón, aseguró en una entrevista en El Periódico que el consumo de carne “es mayor entre los hombres que entre las mujeres”. No obstante, el ministerio de Consumo no recoge el perfil del consumidor de carne.

Quien sí hace una radiografía es el ministerio de Agricultura en el Informe del consumo alimentario en España 2020. En él explica que los españoles que mayor consumo de carne per cápita realizan son los retirados, adultos independientes y parejas adultas sin hijos, con 14 kilos más al año que la media. También que los hogares de clase alta y media alta tienen el mayor consumo. Sin embargo, este ministerio no ofrece información por género. 

Aún así, numerosos estudios –principalmente internacionales– relacionan mayoritariamente el consumo de carne con los hombres en comparación con las mujeres. Entonces, ¿quién es el consumidor de carne en España? ¿Cómo influye el género, la edad o la situación socioeconómica? Lo explicamos.

[Cinco datos sobre el consumo de carne que marcan el debate]

Hay mayor consumo de carne en los hogares de clase alta

También hay un componente económico en el consumo de carne: los hogares de clase alta y media alta tienen el mayor consumo per cápita, 57,53 kilos por persona en 2020, siendo los que realizan un 15,4% más que la media nacional. Por el contrario, la clase baja tiene un consumo inferior al promedio en un 10,8%, según el informe del Ministerio de Agricultura.

“El consumo de carne está asociado históricamente a la riqueza, ha sido un producto caro siempre y la persona que podía comer carne era porque tenía una renta más elevada”, explica el director de Justicia Alimentaria, Javier Guzmán, que especifica que “a más renta más consumo de carne, en especial de carne roja”.

Si se compara el consumo por clase por el peso que representa cada grupo en España, el Ministerio recoge que “consumen una proporción similar a su peso”. Pero hay una excepción: los hogares de clase baja que realizan solo el 22,9% de las compras de carne cuando su peso poblacional es de 26,54%. 

Guzmán comenta a Newtral.es que las carnes más consumidas en España por las clases populares “son el pollo y el cerdo”. “Aunque el cerdo es carne roja", aclara. Además, recuerda que en España “tenemos carne de porcino muy barata” y eso, añade, “explica el boom” de la carne en las clases populares. “Es muy difícil encontrar un plato sin carne”, alega.

Según el informe del Ministerio de Agricultura, en cuanto al consumo de carne fresca (que supuso 36,20 kilos per cápita en 2020 e incluye carne de vacuno, pollo, ovino/caprino, cerdo, conejo, avestruz, pavo, etc y despojos de pollo, cordero, cerdo, y de otras procedencias), la más consumida fue la de pollo, con 13,65 kilos per cápita. Estuvo seguida por la de cerdo, con 10,93 kg. En España, el 72,6% de los kilos de carne que se adquieren para el consumo doméstico son de carne fresca.

“El perfil de consumidor intensivo de carne fresca corresponde con los hogares formados por parejas con hijos mayores y de edad media, de clase media, cuyo responsable de compra tiene entre 50 y 64 años”, recoge el documento del Ministerio. Además, por región geográfica, los individuos que residen en Galicia, Castilla La Mancha y Aragón “también se pueden considerar consumidores intensivos de la categoría, debido a que su porcentaje de compra supera a su peso poblacional”. 

“Según el consumo per cápita, los habitantes de las comunidades autónomas de Castilla y León, Comunidad Foral de Navarra y Aragón son los que presentan un consumo per cápita más alto. Al contrario de los habitantes de Canarias que solo consumen 25,5 kilos al año”, especifica el Ministerio. 

Las personas retiradas son de los mayores consumidores de carne 

Aunque hay grandes diferencias según la edad, las personas retiradas son de las que más carne comen. Los retirados o jubilados, por ejemplo, consumen 14 kilos más que la media, llegando a los 64,53 al año, según el informe

Lo mismo ocurre con las parejas adultas sin hijos. Por el contrario, las parejas con hijos pequeños son las que presentan el menor consumo, con una ingesta por persona de 34,13 kilos al año.

Si se mira el  perfil de consumidor intensivo centrado solo en carne fresca, los retirados tienen la ingesta más alta de 48,5 kilos al año. Les siguen, según los datos del Ministerio de Agricultura, las parejas adultas sin hijos y los adultos independientes con 47,9 kilos y 44,7 kilos al año. Al contrario, las parejas con hijos pequeños son los menos consumidores de la categoría, con una cantidad de 24,3 kilos por persona al año.

El consumo de carne y su asociación con lo masculino

Según opina Javier Guzmán, "el consumo de carne tiene un patrón muy de género, muy asociado a lo masculino y al poder". Sin embargo, en España no hay mucha información al respecto.

El ministro Garzón aseguró en una entrevista en El Periódico que el consumo de carne “es mayor entre los hombres que entre las mujeres". El propio Ministerio de Consumo, al ser preguntado por Newtral.es sobre las fuentes de sus declaraciones sobre esta afirmación, nos refirieron a varios estudios al respecto que tratan el tema en general o en Estados Unidos, pero no en España específicamente. 

Concretamente hacen referencia a alguno como Gender differences in meat consumption and openness to vegetarianism, de la Universidad de California (Estados Unidos) o The impact of masculinity stress on preferences and willingness-to-pay for red meat, con investigadores de EEUU y Canadá, que concluyen que “una razón plausible de por qué los hombres prefieren el consumo de carne al vegetarianismo es que, en el sentido de los roles de género tradicionales, comer carne los hace sentir como hombres ‘reales’”. De hecho, según recoge un informe de Justicia Alimentaria, en España el 70% de las personas veganas son mujeres.

"Tenemos un problema muy fuerte de consumo de carne roja que tiene que ver con un consumo masculino de carnes rojas y procesadas”, comenta Guzmán que denuncia que incluso en la infancia, desde los estereotipos de género, “siempre se ha pensado que para el desarrollo de los niños y los músculos necesitan comer más carne que las niñas”.

De hecho, un estudio reciente sobre la materia centrado en los Países Bajos recoge que los hombres consumen más carne que las mujeres. Por su parte, el informe de Justicia Alimentaria recuerda que “está más que probado académicamente que existe una fuerte asociación entre el consumo de carne y la masculinidad”. “Conviene recordar que esa vinculación es un constructo social y no tiene ninguna base biológica (más allá de las leves diferencias de necesidades nutricionales entre los dos sexos)”, afirma.

“Los hombres comen de una manera y las mujeres de otra, los hombres comen más ciertos tipos de alimentos y las mujeres otros, y ese dimorfismo alimentario corresponde a los roles que a uno y otro sexo ha adjudicado la sociedad patriarcal”, añade el documento de Justicia Alimentaria.

En esto, según el director de Justicia Alimentaria, juega también el marketing: "Hay una desviación en el sentido en el que la salud alimentaria tiene más interés para las mujeres que para los hombres y las empresas cuando hablamos de alimentación cárnica dirigida a mujeres se presenta algo ligero, sano, arquetipos basados en no engordar. Carne sí pero suave”. Por el contrario Guzmán afirma que “cuando hablamos de los hombres el marketing está dirigido a la fuerza, la potencia, el King, al rey... es otro tipo de marco mental más asociado al masculino".

En su texto, Justicia Alimentaria recoge que en el Estado español “los hombres comen prácticamente el doble de carne roja que las mujeres”. “En concreto (para consumo en el hogar), los hombres ingieren 525 g/semana y las mujeres, 302 g/semana. Recordemos que la recomendación máxima de carne roja es de unos 150 g/semana. “Lo vamos a decir de otro modo”, recoge el informe, “el patrón insano de consumo de carne es típicamente masculino”.

En España se come el doble de carne de lo recomendado

El Informe del consumo alimentario en España 2020 también refleja que el consumo per cápita supera los 50 kilos (49,86 kilos per cápita al año en el hogar y 3,73 fuera de casa, p. 165 y 623) y supone el doble de lo que recomienda la Agencia Española Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan).

En concreto, Aesan recomienda que se consuman de dos a cuatro raciones de carne a la semana de entre 100 y 125 gramos cada una. La agencia aconseja que sean de pollo o conejo, y no más de dos raciones de carne roja por semana

Según Guzmán, si nos comparamos con países de nuestros entorno se sigue la misma tendencia en cuanto al perfil del consumidor de carne y las grandes cantidades de carne, aunque matiza que “en España hay un consumo de carne muy alto, mayor que en países de alrededor y tiene que ver con una industria cárnica muy potente”. 

Fuentes

Javier Guzmán, director de Justicia alimentariaEntrevista en El Periódico del Ministro de Consumo, Alberto GarzónInforme del consumo alimentario en España 2020 del Ministerio de AgriculturaGender differences in meat consumption and openness to vegetarianismThe impact of masculinity stress on preferences and willingness-to-pay for red meat,Carne de cañón, informe de Justicia alimentariaAgencia Española Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan)Estudio de consumo de carne de Países Bajos
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