No estamos ante “los veranos de siempre”. Asistir año tras año a la devastación salvaje de nuestros montes, con miles de personas evacuadas de sus viviendas, miles de hectáreas reducidas a cenizas, una irreparable pérdida de biodiversidad y la trágica pérdida de vidas humanas, no es una rutina estacional: es un drama social y una catástrofe política. La inacción de los gobiernos ante el fuego ya no es simple desidia; es una irresponsabilidad de consecuencias criminales.
3 weeks ago
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