La pandemia golpeó más a las mujeres y el Gobierno invierte menos plata en superar la brecha de género

1 month ago 13

El covid ha afectado más la vida de las mujeres que la de los hombres, salvo por el número de muertes. Los datos de empleo, de violencia contra las mujeres o de quiebra de negocios dirigidos por mujeres son solo algunas de las cifras que lo demuestran.

 

A pesar de eso, el dato oficial de inversión para superar la brecha de género en el presupuesto general de la Nación para este año no refleja una intención del Gobierno de invertir más para igualar la cancha. Al contrario. 

Eso se puede saber gracias a que desde 2019 las entidades deben contarle al sistema de seguimiento a proyectos de inversión del Departamento Nacional de Planeación (DNP) cuánta plata destinan específicamente para beneficiar a las mujeres, de tal manera que se cierren brechas de género.  

A esta estrategia se le llama el trazador presupuestal para la equidad para la mujer. Colombia es el primer país de América Latina que lo implementa, siguiendo la experiencia del trazador que se creó con el Acuerdo de Paz para hacerle seguimiento a la plata que gasta el Gobierno para cumplirlo. 

El trazador para la equidad de la mujer incluye la plata de los proyectos:

creados para fomentar los derechos de la mujer, como talleres de formación política o líneas de atención contra la violencia de género.

que tienen otro fin pero incluyen metas para que haya equidad, como uno que busque capacitar asociaciones campesinas con la meta de que la mitad sean de mujeres o una obra en la que el constructor deba contratar mujeres.

Los datos más recientes del trazador muestran que,para reducir la desigualdad entre hombres y mujeres, este año el Gobierno Nacional planea invertir menos plata que la que se invirtió en 2020:

 

 

Los 2,8 billones de pesos que se presupuestaron para 2021 son casi 8 por ciento menos de plata de lo que se gastó en 2020, y equivalen al 0,21 por ciento de todo el presupuesto general de la nación. 

Eso es alarmante porque no solo es menos plata sino que esta reducción se da mientras el presupuesto total crecerá un 19 por ciento, y el presupuesto de inversión aumentará 23,1 por ciento. 

Y también porque  al hacer un ejercicio similar en trece entidades territoriales que tienen identificadas inversiones para cerrar brechas de género (no todas tienen el equivalente al trazador) muestra en en ellas sí hubo aumentos significativos en lo presupuestado para 2021.

Además de rastrear la plata, la idea del trazador es que los funcionarios que formulan los proyectos piensen desde el principio si ayudan a mejorar considerablemente la calidad de vida de las mujeres y cerrar las brechas de género. 

Un trazador incompleto

La reducción que se registra para 2021 contrasta con el hecho de que en 2020 mostró que esa inversión aumentó en un 165 por ciento, de 1,2 billones de pesos en 2019 a 3,2 en 2021.

De acuerdo con la Alta Consejera Presidencial para la equidad para la Mujer, Gheidy Gallo, la cifra más reciente que se puede comparar es la de lo que se invirtió en 2019 con la de 2020, pues lo presupuestado para este año podría aumentar en los próximos meses.

Argumenta que esperan que más entidades registren proyectos en el trazador y que podrían aumentar presupuestos para algunos programas, como pasó el año pasado por la pandemia con Familias en Acción y Jóvenes en Acción (que, como tienen entre sus metas apoyar a mujeres y así ayudar a cerrar brechas de género, están en el trazador).

Sin embargo, la comparación que plantea Gallo todavía no se puede hacer en detalle, porque el trazador todavía no tiene información detallada sobre cómo se dio ese aumento

La Alta Consejería para la Mujer dice que ese detalle estará disponible en la segunda semana de marzo y se publicará oficialmente en un informe en mayo.

Pero los datos que tiene el Sistema de Seguimiento de Proyectos de Inversión del DNP, donde las entidades públicas reportan en qué se gastan la plata de inversión, ya muestran que el aumento de 2019 a 2020 estuvo impulsado por dos grandes factores.

Por un lado, en 2020 se incluyeron en el trazador los presupuestos de programas que no estaban marcados con él, como los giros de Familias en Acción y Jóvenes en Acción. Solo ese cambio, que no significa que haya habido más plata sino que en 2020 se incluyó en el trazador, suma 1,7 billones de pesos adicionales, el 85 por ciento de todo el aumento.

Por otro lado, siete entidades que no tenían presupuestos con el trazador en 2019 sí registraron en 2020, como la Unidad de Restitución de Tierras, el Invías y la Comisión de la Verdad. 

Esto, en parte gracias a la estrategia de la Alta Consejería, el DNP y el Ministerio de Hacienda para que más entidades identifiquen e incluyan información en el trazador.

Este último punto muestra otra limitación importante de las cifras: no todas las entidades reportan.

Según el sistema, menos de 40 de las 158 entidades incluídas en el presupuesto general de la Nación (que tiene a todos los ministerios pero también a incluye las CAR y otras entidades regionales) han reportado información sobre sus proyectos para reducir brechas de género.

Aunque ese problema afecta los datos de todos los años, los datos de 2020 y 2021 son comparables porque el sistema tiene registrada información del mismo número de entidades, y en ambos casos incluyen programas grandes como Familias y Jóvenes en Acción.

Por eso, que este año se haya planeado ejecutar menos que lo que se gastó el año pasado dispara una alarma, y más cuando cae la plata para enfrentar los problemas que más ha profundizado el covid, como son el empleo y la economía de las mujeres y la violencia de género.

Ese recorte es crítico porque la pandemia golpeó particularmente duro el trabajo y la economía de las mujeres por dos lados: 

los sectores económicos más afectados y que más tiempo tardarán en recuperarse, como servicios, hotelería y restaurantes, emplean más mujeres que hombres.

el aumento de las obligaciones en el hogar, de cuidado de los mayores y atención de los niños y niñas que están estudiando desde casa, las ha recargado más.

El año pasado, por ejemplo, la Vicepresidencia de la República financió la creación de varios proyectos productivos en regiones, liderados por mujeres. Entre ellos un taller de tapabocas en Tumaco, que sigue abierto pero tiene su financiación y futuro en veremos.

Esta es la historia de Rosi Angulo, que maneja el taller.

 
 
Desde diciembre Roci Angulo, de 38 años, ha estado al frente de los tapabocas del taller ‘Mujeres empoderadas’ que fabrican en Tumaco. Su cargo formal es jefe de producción y logística, pero ella dice que es la ‘todera’ y la ‘mamá de los pollitos’.
...Lleva tres meses trabajando desde las siete de la mañana hasta cuando toque. Cuando no está revisando daños de las máquinas o coordinando a las operarias, está en reuniones para dar a conocer los tapabocas quirúrgicos, para donarlos o para visibilizar la marca.
La idea viene de la secretaría de Equidad de Género e Integración Social de Nariño. Su meta es generar empleos, ayudar a la reactivación y producir tapabocas a precios accesibles para las personas de escasos recursos. Y empezó con fuerza.
En septiembre la vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, entregó el taller, es decir la casa y los equipos para arrancar. Al tiempo el Gobierno de Turquía, en cabeza de la Agencia Tika, puso 10 máquinas, y la secretaría envió materiales por 70 millones de pesos (30 millones eran de ONU mujeres), que llegaron el 13 de febrero.
Sin embargo, Roci está en la incertidumbre porque no sabe si tendrá más apoyo oficial.
El gobernador Jhon Rojas dijo en diciembre que apoyaría el diseño de producción y la comercialización de los productos del taller.
Eso porque los tapabocas son la prueba piloto de un proyecto más grande, ‘Mujeres empoderadas de mi Nariño’, para mujeres emprendedoras. Por ahora son Roci y otras 23 mujeres, incluyendo madres adolescentes o solteras, mujeres de la tercera edad y en condición de discapacidad y víctimas del conflicto. Viajan todos los días de la zona rural al casco urbano de Tumaco para fabricar 60 cajas de 50 tapabocas, que venden a 10 mil pesos cada una.
En la secretaría nos dijeron que sí piensan apoyarlas, pero que están consiguiendo los recursos y no saben cuánto más podrán aportar. Eso porque hay menos plata.
Según el secretario de Planeación de Nariño, Euler Martínez, el presupuesto de la secretaría de Equidad cayó de 900 a 550 millones de pesos en un año. Explica que eso se debe a que gran parte de los ingresos del departamento vienen de los impuestos al trago y el cigarrillo, y las cuarentenas derrumbaron su consumo.
Si recibe apoyo de la secretaría Roci podría contratar a otra persona para que se encargue de comercializar los tapabocas mientras ella dirige la producción, para así lograr su meta de ser proveedores de los hospitales de Nariño.
Podría pasar de preocuparse cada día por vender lo suficiente, podría posicionar la marca y empezar a distribuir en más municipios.
Por el momento, y mientras apuesta en grande, Roci se alista para otro día de tocar puertas. Esta vez será de colegio en colegio, aprovechando la alternancia, para que la marca de tapabocas ‘Mujeres emprendedoras’ escale otro peldaño hacia su meta de lograr una producción fija con ventas aseguradas.

 

De las cinco categorías en las que clasifica la plata para las mujeres con el trazador (Autonomía económica y acceso activos, Mujer libre de violencias, Educación y acceso a nuevas tecnologías, Salud y derechos sexuales y reproductivos y Participación en los escenarios de poder y toma de decisiones) es justo a los proyectos de corte económico a los que, según los datos del trazador, el Gobierno destina más recursos.

 

 

La única categoría donde hubo un aumento de presupuesto fue la de "Salud y derechos sexuales y reproductivos", pero es también la que menos plata tiene.

 

 

El aumento en esa línea se da principalmente por una estrategia de prevención de enfermedades del Ministerio de Salud, que pasó de 90 millones a 379 millones de pesos y pone la mitad de la plata de ese componente.

Donde más se nota el recorte es en los programas económicos, porque su reducción del 5,7 por ciento significa 165.000 millones de pesos menos para reducir la brecha de género.

Eso implica que hay menos plata o hay un menor componente de género para programas como la asistencia técnica para los dueños de pequeñas parcelas agrícolas o la entrega de tierras de baldíos, que son claves para las mujeres campesinas.

En concreto, en 2020 esos dos programas sumaron 2.444 millones de pesos para atender mujeres (una fracción de los 90.125 millones de pesos de todo el proyecto) y ahora no tienen ni un peso.

Y esos son los impactos de tener menos plata en lo nacional. Porque en lo local también hay dudas con la plata.



 

En las regiones es difícil saber cuánta plata hay para programas de género, porque aunque las alcaldías y gobernaciones están obligadas a utilizar el trazador, muy pocas lo hacen.

Por eso, solo la mitad de las 10 alcaldías y 10 gobernaciones (seleccionadas entre las regiones que cubrimos buscando una muestra de ciudades grandes y pequeñas) que revisamos había reportado algo al sistema. Encima, seis de los que sí reportaron no registran el monto de todas sus inversiones, así que los datos no permiten saber cómo evolucionó la inversión.

La Secretaria de la Mujer de Villavicencio, Diana Herrera, explica que ese trazador es difícil porque implica que todos los funcionarios encargados de gestionar proyectos en todas las entidades sepan identificar qué parte de un presupuesto puede ser marcado como “para las mujeres” y cómo hacerlo. 

Como es un trabajo adicional y nuevo, no suele estar en las prioridades de los funcionarios, a menos de que trabajen en temas de género. 

Por eso, Herrera cuenta que la alcaldía hará pronto obligatorio que lo hagan y que para eso emitirá una circular, y que les ayudó el acompañamiento cercano de la Alta Consejería y de ONU Mujeres para implementarlo.

En esa ciudad, el año pasado lograron identificar 53.000 millones para marcar, un 7 por ciento del presupuesto anual, como el arranque de la construcción de un centro maternoinfantil. Pero no tienen todavía información de 2021 para comparar si para este año habrá más o menos plata.

Para enfrentar esto, en una respuesta oficial la Subdirección de Género del DNP dijo a La Silla que han hecho talleres de asesoría técnica a las personas encargadas de marcar los presupuestos, y que tienen instructivos y cartillas para facilitar el trabajo.

Pero esta estrategia no ha sido suficiente, y menos en pandemia. Esto no solo se evidencia en la escasa información registrada en el Sistema sino que las secretarías de Planeación de La Guajira, Chocó, Neiva, Riohacha y Quibdó no tienen claro qué es el trazador. O al menos eso respondieron cuando la Silla les consultó por sus datos.

Aunque no hay datos claros del trazador, la mayoría de las entidades territoriales consultadas toma como referencia la plata que invierten sus respectivas secretarías y oficinas de género en promoción de los derechos de la mujeres y cierres de brechas de género, o los que invierten en general los programas puntuales que tienen para ese objetivo.

Según ese criterio, solo dos de las 20 regiones que revisamos recortaron sus inversiones para las mujeres, 12 los aumentaron y en seis no conseguimos datos comparables.  

Aunque hayan aumentado, este dinero no alcanza a representar ni el 1 por ciento de los presupuestos. 

 

 

Chocó

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Huila

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Nariño

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Valle

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Barranquilla

B/quilla

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Bogotá

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Bucaramanga

B/manga

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Cali

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Medellín

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Pasto

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Villavicencio

V/cencio

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Antioquia

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Atlántico

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Cauca

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La Guajira

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Meta

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Neiva

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Quibdó

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Riohacha

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Santander

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Más allá de un número frío, los recortes y la incertidumbre de cuánta plata tendrán estos programas son muy reales.

En Nariño, por ejemplo, el recorte de presupuesto para su Programa de Mujer tiene al departamento buscando recursos de cooperación internacional para financiar las casas de acogida para mujeres víctimas de la violencia.

En Bucaramanga, donde no hay Secretaría de la Mujer, están pendientes de definir el presupuesto de uno de sus proyectos bandera, una escuela de formación política para mujeres de la que han salido lideresas como Herminia Becerra, cuya historia contamos acá.

 

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Herminia Becerra entró a la junta de acción comunal del barrio Ciudad Bolívar en Bucaramanga por descarte. En la asamblea de hace cinco años nadie se postuló para representar a los adultos mayores y ella, sin planearlo, se lanzó....
“Como nadie decía nada, nadie quería, dije que yo”, cuenta alzando los hombros y sonriendo. Y cuenta que empezó a coordinar las jornadas deportivas para adultos mayores en su barrio.
En ese entonces no tenía entre sus planes ser edil o lanzarse a una elección popular, aunque dice que desde que estaba en el colegio quería trabajar por la gente.
Apenas tres años después se lanzó al ruedo en las elecciones locales de 2019, y hoy es edil de su comuna.
Eso habría sido impensable para ella antes de 2017, cuando tenía 56 años y pasó por la Escuela de Liderazgo y Formación Política para Mujeres. Ese es uno de los programas de la alcaldía para las mujeres que sacó adelante Isabel Ortiz, la asesora de equidad y género de entonces, con las uñas.
Como en Bucaramanga no hay una Secretaría u Oficina para asuntos de mujer y equidad de género, no hay plata fija para estos temas. Anualmente se invierten apenas 230 millones en programas como la Escuela y este año todavía no se sabe cuánta plata habrá.
Durante los primeros tres años (2017, 2018 y 2019), la Escuela funcionó con contratistas de la misma Alcaldía como profesores.
Cada año, durante 6 meses, dictaron clases en jornadas de tres horas, dos veces a la semana, y en temas de no violencia, equidad de género y formación política. En total se capacitaron 155 mujeres.
Para este año no hay un presupuesto definido aún para este programa. Nicolle Ardila, quien lo coordina, dice que igual se realizará y con la meta de que haya más mujeres candidatas en las elecciones de juntas de acción comunal este año, en especial para el cargo de presidencia.
Para Herminia, la Escuela fue determinante. “Me funcionó en lo personal, para entender que lo que uno debe ser en la vida es justo. Que tanto el hombre como la mujer tienen derecho”, cuenta.
Con ese impulso, en 2019 buscó un cupo en la lista del Partido Liberal.
Tenía a su favor su trabajo con los adultos mayores del barrio y contó con la suerte de que los rojos estaban apostando por lanzar mujeres porque su candidata a la Alcaldía, Claudia López Rodríguez (esposa del senador liberal Miguel Ángel Pinto), hizo campaña con la bandera de ser mujer (y prácticas tradicionales).
El año pasado, ya como edilesa, Herminia quiso participar nuevamente en la Escuela, esta vez como asistente. El programa estaba más fuerte porque la coordinadora, Ardila, consiguió 36 millones de pesos y firmó un convenio con la Universidad Autónoma de Bucaramanga para que dirigiera una formación más formal.
Lo malo fue que, por la pandemia, tuvo que ser virtual. Además de lo duro de las clases de tres horas frente a una pantalla, 30 de las 90 mujeres que se inscribieron reportaron problemas de conectividad y no terminaron. La misma Herminia dejó de asistir por eso.
En todo caso, ahora coge un micrófono sin tantos nervios y si escucha gritos de una pelea violenta de pareja en su barrio, no la ignora. “A las mujeres, a los vecinos para que denunciemos”, dice.
Quiere seguir conectada con la Escuela y trabajar porque más mujeres se lancen a cargos políticos y aspira reelegirse como edil en 2023.
Pero la Escuela, que podría seguir llevando a muchas más Herminias a posiciones de poder, sigue pendiente de saber cuánta plata habrá para este año.

En contraste, Medellín y Bogotá cuadruplicaron sus presupuestos para sus secretarías, lo que significa que sus programas para brindar apoyo psicosocial a mujeres víctimas de maltrato, mejorar la seguridad para ellas en el transporte público y darle apoyo para crear emprendimientos, entre otros, pueden cubrir a más mujeres.

Ese aumento es muy superior al 8,7 por ciento que creció el presupuesto total de Medellín y al 11 por ciento que incrementó el de Bogotá.

Y eso también va más allá de un número frío: por dar un ejemplo, facilita que Liliana Salcedo pueda tener nuevos servicios en el programa de Mujeres Cuidadoras de Bogotá.

Liliana Salcedo, de 45 años, es cuidadora de Lázaro, su hijo de 11. Desde que nació tuvo que renunciar a ser administradora de un local en San Victorino, pues su pequeño sufre de déficit cognitivo leve y debe acompañarlo a hacer las actividades más sencillas todos los días. ...
No cuenta con el padre de Lázaro. La abandonó después mientras ella pasaba su vida acompañando a su hijo al hospital pues desde pequeño sufre neumonías y sus riñones no funcionan muy bien.
Ella es una de las beneficiarias de Manzanas del Cuidado, uno de los programas bandera de la Alcaldía de Bogotá. Se trata de un espacio físico que ocupa de ocho a diez cuadras, en los que se ofrecen servicios gratuitos que permitan mejorar la calidad de vida de las personas que se dedican a cuidar de otros, que en su mayoría son mujeres.
En Bosa se implementó porque allí hay 100 mil mujeres cuya actividad principal es hacer oficios del hogar y cuidar sin ninguna remuneración. Además, es la segunda localidad con mayor concentración de personas con discapacidades.
Lliliana va al menos cuatro veces a la semana a la manzana que se estrenó en Bosa en noviembre pasado. Toma clases una o dos horas de mercadeo y ventas que ofrece el Sena, mientras tanto su hijo tiene actividades en otro salón, a unos cuantos pasos.
Hace tres meses, cuando este espacio no estaba disponible, Liliana intentaba buscar otros espacios para formarse, pero siempre era difícil encontrar a alguien con quien dejar a su hijo. Su hija Briyid, de 26 años, a veces cuidaba a su hermano, pero no podía siempre pues ella es la que sostiene el hogar económicamente con su trabajo en un casino.
“Tengo la esperanza de volver a trabajar un día en lo que hacía antes”, dice.
Como ella, hay otras mujeres que vienen a otras actividades. La manzana ofrece formación técnica, actividades lúdicas como natación, baile o entrenamiento físico; y acompañamiento psicológico.
“Cuando uno cuida a una persona vive es en función de eso y no tiene un respiro para uno -dice Salcedo-. Tener esa horita diaria ayuda a que uno no se vuelva loco. Otra cosa que también me ha ayudado es la asesoría psicológica para saber cómo llevarme con Lazaro ahora que empieza a entrar a la adolescencia”.
Con esta manzana en Bosa, la Alcaldía espera beneficiar a otras 18.300 personas que antes no tenían servicios dirigidos especialmente para cuidadoras. Se invertirán cerca de 20 mil millones en cada una de estas manzanas y la meta es que haya una por cada localidad, es decir 19.
En el pasado ha habido centros parecidos dirigidos a todo tipo de público. Lo novedoso en esta administración es el enfoque hacia cuidadoras en lugares donde más lo necesitan, como Liliana.

 

A pesar de logros como el de Manzanas de cuidado, los datos muestran que los esfuerzos del Estado se quedan pálidos ante el tamaño del golpe de la pandemia para las mujeres que, como mostró el dato del desempleo de enero que salió el viernes, siguen más golpeadas.

Y, sin más inversión de la Nación, es muy difícil que la crisis económica no termine profundizando las brechas de género.

 

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