La revisión de sentencias, posible en caso de nuevas pruebas y cuando la ley cambia a favor del reo

2 months ago 23

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La aplicación de la ley de libertad sexual, conocida como ley del ‘solo sí es sí’, ha puesto sobre la mesa la posibilidad de revisar las condenas por sentencias firmes en el ámbito penal. Este cambio legislativo es uno de los supuestos en los que la pena que está cumpliendo un condenado puede modificarse (a la baja) después de que un juzgado dicte sentencia, pero no es el único.

Existen otros casos en los que se puede producir la revisión, ya no solo de los años de una condena de prisión, sino de una sentencia en sí misma, como la aparición de nuevas pruebas o la declaración, por ejemplo, del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), aunque, según apuntan los expertos, esta situación es excepcional y muy residual.

Los cambios en el Código Penal implican la posibilidad de revisar las penas incluidas en las sentencias

Los cambios en las penas del Código Penal, como los que introduce la ley del ‘solo sí es sí’ o la reforma de la norma en materia de tráfico de drogas en 2010, plantean la posibilidad de que un condenado solicite al Tribunal revisar la pena que está cumpliendo si el delito por el que está condenado se modifica en la nueva norma.

En general, como recoge el artículo 9.3 de la Constitución, las leyes no favorables o restrictivas de derechos no son retroactivas, es decir, una modificación de la norma no implica una revisión de sentencias previas.

Sin embargo, si el cambio en la ley es favorable al reo, se puede revisar la decisión judicial, “aunque al entrar en vigor hubiera recaído sentencia firme y el sujeto estuviese cumpliendo condena”, como desarrolla el artículo 2.2 del Código Penal.

Según explica el catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Oviedo Javier Fernández Teruelo, si una pena se considera menos grave, “también lo será para los que ya fueron juzgados”. En el caso de la ley de libertad sexual, lo que se introduce es una unificación de tipos penales, el de abuso con el de agresión sexual. 

Tres posibilidades: aumento de la pena máxima, mantenimiento o reducción de las condenas

De acuerdo con Álvaro Mendo Estrella, profesor de Derecho Penal de la Universidad Católica de Ávila, existen tres situaciones en las que una condena puede verse afectada al cambiar la legislación. La primera de ellas es que nada cambie con la nueva ley, caso en el que, según el experto, “evidentemente no hay nada que revisar”.

También se puede producir la rebaja de la horquilla de la pena máxima, como la que se recoge en el artículo 178 de la ley del ‘solo sí es sí’. En concreto, la nueva norma determina una pena máxima de cuatro años en lugar de cinco e incorpora consideraciones adicionales, incluida la ausencia de consentimiento. La nueva legislación conlleva que, según Mendo, en esta segunda situación si con la ley anterior se hubieran puesto cinco años al condenado, “ahora necesariamente habría que revisar” la condena impuesta por sentencia firme.

Por último, la tercera de las alternativas –“la más compleja”, a juicio del experto– conlleva modificar la pena mínima. Si se aplica la disposición transitoria quinta del Código Penal, que dice que si la pena que se impuso antes está dentro de la nueva horquilla, “no hay que cambiar nada”, como explica el docente. Si no, se podría revisar la condena determinada por cada sentencia, siempre que el resultado sea favorable para el reo.

¿Pero qué pasaría si la ley vuelve a cambiar? ¿Requeriría una revisión de sentencias de nuevo? Según Sergio Herrero Álvarez, abogado penalista, si la legislación se endurece, solo se aplicaría a los delitos cometidos a partir de entonces. “Para bien o para mal esta ley está en vigor: en lo que favorezca a los de atrás tiene que aplicarse y si mañana la ley se anula, solo se anula a partir de mañana”, desarrolla.

La aparición de nuevas pruebas también puede suponer una revisión de la sentencia

Dentro de la excepcionalidad que suponen estas situaciones, además de los cambios legislativos que beneficien al reo, existen otros supuestos en los que las condenas se pueden modificar. El artículo 954 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal incluye distintos casos en los que es posible recurrir la revisión de una sentencia firme.

Entre ellos se encuentra la aparición de nuevos hechos “o elementos de prueba” o la existencia de otra sentencia que determine que la confesión del encausado fue “arrancada por violencia o coacción”, entre otros.

Asimismo, la legislación contempla la posibilidad de revisión de sentencia cuando el Tribunal Europeo de Derechos Humanos declare que la resolución va en contra de algún derecho reconocido en el Convenio Europeo de Derechos Humanos si supone “efectos que persistan y no puedan cesar de ningún otro modo que no sea mediante esta revisión” de la condena.
Pese a incluirse en la normativa, los expertos subrayan que este tipo de revisiones de sentencias son excepcionales y muy poco habituales. Alazne Cano Arruti, abogada de Consulting T&U Abogados, indica que “es muy raro que te encuentres con un caso en el que aparezca una nueva prueba a los cinco años”. “Cuando se llega a una condena, hay todo un procedimiento de investigación policial y judicial detrás”, incide.

Fuentes

Ley Orgánica 10/2022, de 6 de septiembre, de garantía integral de la libertad sexual

Ley Orgánica 5/2010, de 22 de junio, por la que se modifica la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal

Constitución Española

Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal

Javier Fernández Teruelo, catedrático de Derecho Penal y decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Oviedo

Álvaro Mendo Estrella, profesor de Derecho Penal de la Universidad Católica de Ávila

Sergio Herrero Álvarez, abogado de Derecho Penal

Real Decreto de 14 de septiembre de 1882 por el que se aprueba la Ley de Enjuiciamiento Criminal

Alazne Cano Arruti, abogada de Consulting T&U Abogados

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