El primer ministro británico Keir Starmer tiene con Donald Trump más paciencia que el santo Job, protagonista de un libro del Antiguo Testamento, a quien Dios puso a prueba privándole de su salud, su familia y todas sus posesiones, pero ni aún así perdió la fe. Pero últimamente el presidente estadounidense está consiguiendo sacarlo de sus casillas.
Seguir leyendo...