Ni la vagina ni los testículos ni el ano: por qué broncear las partes íntimas no supone beneficios para la salud (y puede ser perjudicial)

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Qué tendrán las preguntas sobre genitales que nos sonrojan a todos un poquito. Esta semana, malditos y malditas, os habéis interesado por saber si broncearse el pene, la vulva o el ano tiene algún tipo de beneficio para la salud. Suponemos que el interés de esta pregunta viene tras el documental del comentarista ultraconservador de Estados Unidos Tucker Carlson en el que aparecen escenas de varones ‘tostando’ sus cataplines; o el asoleo anal, la práctica de tomar el sol con la última parte del aparato digestivo —aunque esto parezca nuevo, ya fue tendencia en 2020—.

Con la evidencia científica en la mano, podemos decir que exponer los genitales o el ano al sol no tienen ningún beneficio para la salud. Además, son prácticas que entrañan riesgos dermatológicos por exponer zonas de nuestra piel poco acostumbradas a la radiación.

Existen contenidos pseudocientíficos que apuntan a que el bronceado de los testículos puede hacer aumentar los niveles de testosterona, la exposición solar de la vulva puede mejorar la sequedad vaginal o que tomar el sol a través del ano hace que se sintetice mejor la vitamina D. Todo esto es falso, no cuenta con evidencias científicas contrastables y algunas de estas prácticas pueden llevar a daños para la salud. 

De hecho, la Asociación Española Contra el Cáncer desaconseja exponer la zona genital a la radiación ultravioleta en los aparatos de bronceado artificial. Relacionado con la exposición solar de la vulva, un estudio realizado durante 26 años y 116.429 personas encontró una asociación entre el uso de camas de bronceado y un mayor riesgo de endometriosis. Esto es, que había más mujeres con endometriosis entre aquellas que habían usado cabinas de UV durante su juventud. Pero, como siempre indicamos en Maldita.es, correlación no implica causalidad.

Según explica a Maldita.es Ignacio Moncada, jefe del Servicio de Urología del Hospital Universitario de Sanitas La Zarzuela y presidente de la Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva, “los genitales, junto con el periné, son zonas que suelen estar tapadas y que [en caso de que se quieran broncear], están expuestas a quemaduras y lesiones generadas por los rayos ultravioleta”. Más allá de un doloroso ‘tostado’ en la zona, las lesiones por la exposición solar aumentan el riesgo de desarrollar diferentes tipos de cáncer de piel como melanoma, el más agresivo y con más mortalidad si no se detecta a tiempo. 

Esther Gómez, enfermera, profesora asociada en la Universidad Autónoma de Madrid y divulgadora en su cuenta @MiEnfermeraFavorita, recalca que “no es recomendable tomar el sol (y menos sin protección) en las zonas genitales”, aclarando que el ano y el perineo “no cuentan con habilidades especiales concentrando la luz del sol ni de producción de vitamina D”.

El único caso en el que una exposición de los genitales a la radiación podría ‘venir bien’, apunta Moncada, es para reducir episodios de psoriasis, ya que se sabe que el sol tiene efectos antiinflamatorios. “Pero incluso en ese caso estamos ante una práctica más perjudicial que beneficiosa”, insiste.

También hemos preguntado por si hay otros riesgos, más allá de los dermatológicos, al exponer estas partes del cuerpo al sol, pensando en aquellas personas que pueden haberse quemado por accidente los genitales. “No hay evidencias ni de daño ni beneficio a la fertilidad, a la producción de espermatozoides ni a la función eréctil”, apunta el urólogo. “En cualquier caso, no recomendamos a nadie hacerlo, es una práctica que puede producir lesiones por quemaduras”.

Sobre el asoleo anal, el medio especializado en salud Healthline dedicó un artículo sobre los motivos por los que esta práctica puede ser peligrosa y las precauciones que se deben tomar en el caso de que se quiera hacer. Susan Bard, médica de familia y dermatóloga en Nueva York (Estados Unidos), comenta que la piel del perineo “es una de las más finas, sensibles y vulnerables del cuerpo, por lo que existe un riesgo de desarrollar cáncer de piel originado en esta zona. 

Otros riesgos que apunta Angelo Landriscina, dermatólogo en el centro Monte Sinaí de Brooklyn Heights, es “una infección del virus del papiloma humano”, el cual es “un factor de riesgo importante para el carcinoma de células escamosas (un tipo de cáncer de piel) en el ano y la zona genital”.

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