VÍDEO | «Venía con los labios azules»: El reencuentro de Lorenzo con los médicos que le salvaron tras un mes en UCI

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Lorenzo, de 50 años, llegó al servicio de Urgencias del hospital Severo Ochoa de Leganés “con gran dificultad para respirar y casi sin poder hablar”, según explican desde el propio centro. Era un sábado 13 de enero de 2021 y tan solo unos días antes había dado positivo en COVID-19 en un test de antígenos, y hasta ese mismo fin de semana solo notaba síntomas catarrales. 

La radiografía que le hicieron en el hospital confirmó que tenía neumonía bilateral. Sufría un dolor agudo en el pecho, por la zona del tórax. Tenía además los labios de color morado.

“Me acuerdo perfectamente de Lorenzo”, explica el médico de urgencias Luis Díaz Izquierdo. “Cuando entró por la puerta aquel sábado, en esto que llamamos el triaje avanzado, el enfermero ya ‘cantó emergencias’, que es un argot que utilizamos”, recuerda. “Y, en ese momento, le pasamos directamente a nuestro box vital”, asegura. 

Estuvo un mes en la Unidad de Cuidados Intensivos. “He nacido otra vez”, dice Lorenzo por videollamada con Newtral.es desde su cama en el hospital. “Ahora empiezo de cero a andar, moverme y todo. Pero estoy alegre”, insiste. 

Lorenzo, que perdió a su madre en 2020 también a causa de la COVID-19, cuenta que al principio él pensaba que sería como una gripe: fiebre alta “y ya está”, dice. Sin embargo, todas las alarmas saltaron cuando en su casa se dio cuenta de que “se quedaba sin oxígeno” y empezaba a tener “una tos que le faltaba echar el pulmón fuera”. 

Así lo resume también el doctor Díaz Izquierdo: “Venía impresionando de gravedad”, relata el doctor, haciendo referencia a que su estado era muy grave.

Venía con una enfermedad muy severa. Saturaba oxígeno al 80% cuando debería estar, como mínimo, en un 95%”, insiste. 

“El pronóstico que tenía cuando ingresó en la UCI era muy grave”, sentencia el doctor. Y todo esto teniendo en cuenta que Lorenzo no tenía patologías previas, ni hipertensión, ni es diabético ni fumador. 

Coincidiendo con el primer año de pandemia 

El caso de Lorenzo coincide además en una fecha en la que se recuerda el primer año desde que estalló la pandemia en España. 

El 31 de enero de enero de 2020 se anunció el primer paciente en nuestro país con COVID-19: fue un paciente alemán ingresado en La Gomera. Su estado era «leve». Y una semana después, se detectó otro caso en Palma.

Pero no fue hasta la semana del 24 de febrero cuando se conoció que este virus ya había saltado a la península. 

“En España lo que ahora mismo nos preocupa es el brote notificado en este país. Hemos identificado 8 casos hasta la fecha importados o asociaciones a casos importados y ha habido casos asociados a las comunidades autónomas”, decía el director del Centro de Coordinación y Alertas Sanitarias, Fernando Simón, el 26 de febrero de 2020. 

Desde entonces, el virus no ha abandonado España, que ha vivido por el momento tres olas con picos de contagios con diferente intensidad que dejan más de 3 millones de contagios en España. 

“Eres mi padrino de vida, me has salvado la vida”

Precisamente durante esta tercera ola se contagió Lorenzo, que estuvo un mes en coma en la UCI del Severo Ochoa hasta que despertó. “No sabes cómo me cuidaron, cómo me trataron… Este equipo es tremendo y lo voy a recordar toda la vida”, asegura Lorenzo. 

Durante su estancia en planta tuvo un reencuentro con el doctor Díaz Izquierdo, que fue la primera persona que le atendió en urgencias. “Fue un momento muy emocionante”, narra el doctor.

“Reencontrarte con él una vez había superado la enfermedad, y escucharle dar las gracias y decir que somos sus padrinos de vida, cómo nos consideraba a todos una gran familia… Para mí fue algo maravilloso”, recuerda el doctor. 

“Estuve con el corazón encogido durante todo el tiempo”, insiste Díaz Izquierdo.

“Lo peor ha pasado. Ahora, verdurita y agua. Aun así, el médico me ha dicho que me iba a quedar con algunos problemas, pero no pasa nada. Se afronta y ya está”, dice Lorenzo. 

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